Los aliados del líder de los camioneros ya hablan de la posibilidad de conformar una CGT paralela si Moyano pierde la secretaría general de la central obrera en junio próximo. Barrionuevo y los “gordos” hacen cuentas: saben que tienen los congresales para derrotar a los moyanistas en la elección de autoridades y buscan candidatos afines a Cristina. Moyano, alerta, hurga entre las filas de sus opositores en busca de congresistas heridos.

ALIADOS. Moyano, De Vido y Tomada. El camionero celebró la continuidad de sus amigos del Gobierno.“Si tocan a Hugo ya sabemos qué tenemos que hacer: el plan B es armar una CGT paralela.” La frase, dicha por un dirigente ultramoyanista, da cuenta del clima pre bélico que se respira en el ambiente sindical, sólo templado por la cautela que reclama el Gobierno a pocos días de la transición matrimonial. Pero el escenario está planteado: los gremios opositores a la conducción de Moyano, que encuentran sus cabezas más visibles en el comerciante Armando Cavalieri y el gastronómico Luis Barrionuevo, tienen decidido que el camionero, que tiene mandato hasta junio de 2008, no siga liderando la central obrera. Y alardean con su capacidad para voltearlo en el congreso de renovación de autoridades previsto para mayo. El mapa interno del movimiento obrero reconoce cuatro sectores: el moyanismo (que se quedó solo en el consejo directivo de la CGT), los llamados “gordos”, el “barrionuevismo” y cuatro líderes que se jactan de ser “independientes”. Gordos y barrionuevistas cocinan un acuerdo para reunirse en una alianza estratégica transitoria con el objetivo de desplazar a Moyano. Juntos, triplican la cantidad de congresales que puede aportar el secretario general en el congreso, y aspiran a sumar las adhesiones de los “independientes”, que suelen jugar de “líberos” y tantear el horizonte hasta último momento
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